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Los líderes seguros aceptan sus errores
Publicación #369, Agosto 26, 2026
¡Los líderes cometen errores y quienes siguen a los líderes también los cometen! Pero hay muchas formas en que los líderes respAConden ante esos errores. Su respuesta refleja su propio nivel de seguridad como líderes. La historia de José es un modelo de liderazgo en muchos aspectos. Cuando los hermanos de José lo vendieron como esclavo, no solo fue un error, sino una terrible injusticia cometida contra él. Su respuesta hacia ellos, tras revelarse ante ellos, es extraordinaria.
5 Y ahora, no os angustiéis ni os enfadéis con vosotros mismos por haberme vendido aquí, porque fue para salvar vidas que Dios me envió por delante de vosotros. 6 Hace ya dos años que hay hambruna en la tierra, y durante los próximos cinco años no habrá labranza ni cosecha. 7 Pero Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra y para salvaros la vida mediante una gran liberación (Génesis 45:5-7).
La respuesta de José a sus hermanos denota gracia y perdón, así como la profunda seguridad que tenía como líder. Él es un ejemplo de cómo los líderes seguros de sí mismos ven los errores de los demás.
Los líderes seguros de sí mismos aceptan los errores porque comprenden el papel que desempeñan ante aquellos a quienes sirven.
José reconoce la mano de Dios en su propia vida, incluso a través de los errores de sus hermanos. Se da cuenta de que «fue para salvar vidas por lo que Dios me envió delante de vosotros». Tenía la certeza de comprender el plan de Dios para su propia vida y entendía que los errores de los demás no cambiarían quién era él ni lo que Dios quería hacer con su vida. Su papel le había sido encomendado por Dios y no era para su propio beneficio, sino para servir a los demás.
Los líderes inseguros ven los errores de los demás como algo que afecta directamente a su papel y a su valor. Cuando se cometen errores, reaccionan en función de cómo perciben que les afectarán. Pero los líderes seguros actúan desde la confianza que tienen en el control de Dios y se dan cuenta de que los errores de los demás no aumentan ni disminuyen su vocación de liderar.
Los líderes seguros de sí mismos aceptan los errores porque se preocupan por los sentimientos de aquellos a quienes sirven. José sabía que sus hermanos se sentirían culpables y enfadados consigo mismos. Por eso les dice: «Y ahora, no os angustiéis ni os enfadéis con vosotros mismos por haberme vendido hasta aquí». Tenía la seguridad suficiente para pensar en cómo se sentían ellos, y no solo en sus propias emociones. José gozaba de una buena salud emocional. Había superado sus propias emociones profundas y ahora era capaz de preocuparse por los demás.
Los líderes inseguros solo piensan en sus propias emociones. Cuando se cometen errores, pueden reaccionar con ira, disgusto o desprecio. Reflexionan sobre cómo el error de otra persona afecta a su propia imagen. Pero los líderes seguros son capaces de centrarse en las emociones de la persona que ha cometido el error y preocuparse por lo que siente.
Los líderes seguros de sí mismos aceptan los errores porque quieren lo mejor para aquellos a quienes sirven.
«Pero Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra y salvaros la vida mediante una gran liberación». José fue capaz de centrarse en sus hermanos y en cómo el error de estos contribuiría a satisfacer sus propias necesidades, no las suyas. Se encontraba en esa posición para servir a los demás y atender sus necesidades, no las suyas.
Los líderes inseguros evalúan los errores en función del impacto que tendrán en su propio papel o posición. Pero los líderes seguros se centran en lo que es mejor para aquellos a quienes sirven y aceptan los errores como una oportunidad para servir. Si la persona que ha cometido un error necesita ánimo, la animan. Si necesita orientación, se la proporcionan. Si la persona tiene que afrontar las consecuencias de su error, también se las imponen, pero no por ira ni por deseo de venganza, sino con un corazón dispuesto a servir. Los líderes seguros quieren lo mejor para los demás.
Para mayor reflexión y debate:
- ¿Cómo me he comportado ante mis propios errores? ¿He madurado hasta el punto de aceptar mis propios errores como parte de mi trayectoria o sigo exigiéndome la perfección? ¿Cómo influye esto en mi reacción cuando otros cometen errores?
- Cuando alguien a quien dirijo comete un error, ¿lo evalúo en función de cómo me afecta a mí o de cómo afecta a la persona que lo ha cometido? ¿Qué repercusión tienen los errores de los demás en la forma en que me veo a mí mismo y a mi papel?
- Cuando alguien a mi cargo comete un error, ¿mi reacción habitual es centrarme en mis propias emociones o en las de la persona que lo ha cometido? ¿Cómo afecta eso a mi liderazgo?
- Cuando alguien a quien dirijo comete un error, ¿me centro más en lo que yo necesito o en lo que esa persona necesita? ¿Cómo afecta esto a mi liderazgo?
Hasta la próxima, suyo en el peregrinaje,
Jon Byler
En la siguiente publicación veremos cómo los líderes seguros desarrollan a otros. |